Paula Pera y el fin de los tiempos, un proyecto que nos recuerda lo hermoso de la femineidad, amistad y amor.
Amor, rupturas, miedos, dudas y amistades son pensamientos que aparecen de madrugada, después de una despedida o en medio de una charla entre amigas y terminan en un diario. Ahora imagina convertir todo eso en canciones.

Eso es precisamente lo que ha construido Paula Pera bajo su proyecto Paula Pera y el fin de los tiempos: un universo donde la vulnerabilidad no se esconde, sino que se transforma en música.
Con una propuesta que ella misma define como nostalgia pop, Paula mezcla la sensibilidad del city pop con ecos de las baladas latinoamericanas de los setenta, ochenta y noventa de artistas como Juan Gabriel, Ana Gabriel y Jeanette.
Claro, todo esto, con una identidad propia que encuentra belleza en la tristeza y vulnerabilidad.
Pero… ¿Cómo nace Paula Pera y el fin de los tiempos?
El proyecto de Paula nació de una pausa inesperada. Tras trabajar como cantante en cruceros y regresar a Bogotá durante la pandemia, decidió compartir las canciones que había escrito sobre su vida, sus emociones y las incertidumbres de crecer. El resultado fue Paula y el fin de los tiempos, un universo de nostalgia pop donde la vulnerabilidad siempre ocupa el papel principal.
Si bien sus canciones hablan de amor, desamor y nostalgia, el verdadero corazón del proyecto de Paula Pera y el fin de los tiempos parece estar en otro lugar: la vulnerabilidad.
Curiosamente, es un rasgo que no siempre aparece en su vida cotidiana. Durante nuestra conversación, confesó que suele ser reservada incluso con las personas más cercanas. Sin embargo, al momento de escribir canciones, no conoce otra forma de hacerlo.
“Me he encontrado en el proyecto como mi lugar para ser vulnerable y ser muy sincera”.
Quizá por eso sus canciones se sienten tan íntimas. Como si estuviéramos escuchando pensamientos que normalmente solo aparecen en momentos de soledad. Para Paula, ese espacio creativo nació durante su etapa trabajando en cruceros, lejos de casa, cuando comenzó a escribir sobre el vértigo de crecer, la distancia y la incertidumbre de la adultez.
¿Qué diferencia el proyecto de Paula Pera de otros?
Mi respuesta es simple: su feminidad. Está presente en las letras, en la estética y en la manera en que aborda las emociones. Sin embargo, nunca se siente como una estrategia o una construcción artificial.

“Mi música es para gente que se siente cómoda estando vulnerable, que se siente cómoda diciendo cosas súper cursis y súper románticas”.
Para ella, la feminidad no es una tendencia ni una estética que adoptar; es una extensión natural de quien es. Al mismo tiempo, rechaza la idea de que la vulnerabilidad pertenezca únicamente a las mujeres. Su deseo es que cualquier persona, independientemente de cómo se identifique, pueda encontrar algo de sí misma en estas canciones.
Creo que es por eso que su proyecto me gusta tanto. En una época donde hablar de emociones sigue siendo incómodo para muchas personas, especialmente para quienes crecieron bajo modelos tradicionales de masculinidad, esta apuesta se siente tan necesaria como refrescante.
Ahora, siguiendo el tema de diferenciadores, mientras algunos proyectos encuentran visibilidad apoyándose en estéticas latinas fácilmente reconocibles para audiencias internacionales, Paula apuesta por otro camino. Para ella, la latinidad no necesita explicarse a través de símbolos evidentes ni convertirse en una “caricatura” de sí misma.
Está presente en los fraseos, en las melodías, en las referencias musicales y en la forma particular en que las personas latinoamericanas entienden el amor, la pérdida y la nostalgia. En ese sentido, crear desde la intimidad también se convierte en una forma de resistencia.
El viaje que apenas empieza…
Paula llega con “noquieroquemequieras”, su primer álbum de estudio. El disco reúne diez canciones divididas casi perfectamente entre el amor y el desamor. Cinco hablan de enamorarse; cinco de aprender a soltar.
Una especie de yin y yang emocional que refleja las contradicciones inevitables de cualquier relación.
Las canciones nacieron de experiencias propias; otras fueron inspiradas por conversaciones con amigas, historias compartidas y heridas que, de una forma u otra, terminan siendo universales.
Cuando le pedí describir el álbum, no eligió un género musical ni una emoción. Eligió un color y una sensación: azul, como uno de los sencillos del disco, y un raspado dulce y frío.
La imagen tiene sentido. Porque noquieroquemequieras duele, pero también refresca. Acompaña el duelo sin quedarse atrapado en él.
En una industria que constantemente exige más contenido, más exposición y más inmediatez, Paula apuesta por algo mucho más difícil: la honestidad.
Tal vez es por eso que sus canciones conectan tan profundamente. Paula Pera, con su proyecto, nos recuerda que sentir también es de valientes.
