Así como cualquier otra cosa en la vida, la confianza propia en uno mismo también requiere disciplina y práctica.
¿Cómo construir confianza en ti? No sé si soy la persona más calificada para responderlo, especialmente ahora que me acerco a los 40 y siento que estoy atravesando una pequeña crisis de identidad. Pero incluso en mis días más difíciles, he tratado de hacer el esfuerzo consciente de trabajar en mi autoestima y reconstruir la confianza en mí misma poco a poco.
¿Por qué creo que no soy una persona segura la mayoría de las veces? Bueno, creo que gran parte de eso viene de no haber construido hábitos que alimentaran esa confianza personal.
Pero lentamente, como parte de este proceso de disciplina, crecimiento personal y reconexión conmigo misma, he empezado a implementar pequeñas prácticas que genuinamente me están ayudando a sentirme más segura. Así que pensé… ¿Por qué no compartirlas con ustedes?

¿Cómo trabajar tu confianza desde pequeños hábitos?
- Haz una lista de las cosas que amas de ti:
- Nadie conoce mejor tus cualidades que tú. Recuérdate qué es lo que amas de tu persona. ¿Tus ojos? ¿Tu sonrisa? ¿Lo leal, sensible o divertida que eres? Nómbralo todo. A veces necesitamos sembrar conscientemente en nuestro subconsciente aquello que, en el fondo, ya sabemos sobre nosotros mismos. Y aunque parezca algo pequeño, reconocer nuestras cualidades puede convertirse en uno de esos hábitos que ayudan a mejorar la autoestima y fortalecer la confianza personal.
- Recuerda todo lo que ya has superado:
- Muchas veces (o al menos yo) tendemos a minimizar nuestras victorias. Y eso puede convertirse rápidamente en la idea de que “no somos suficientes” o que “no tenemos lo necesario”. Pero la realidad es que, a lo largo de nuestra vida, hemos superado muchísimas cosas. Conseguir ese trabajo, sobrevivir una ruptura, mudarte, empezar de cero o simplemente levantarte después de momentos difíciles… todo eso también son victorias.
- Cuando aprendemos a reconocer nuestros propios logros, empezamos poco a poco a recuperar la confianza en nosotros mismos.
- Date permiso de consentirte:
- Y no, no necesariamente hablo de gastar dinero. Consentirte también es demostrarte que importas. Date pequeños regalos, momentos de calma o experiencias que te hagan sentir bien. Celebra tus logros, pero también celébrate a ti por simplemente existir. Tú también mereces cosas bonitas.
- Atrévete a probar cosas nuevas:
- Sé que salir de nuestra zona de confort puede ser incómodo. Muchísimo. Pero cuando empiezas a hacer cosas nuevas y te das cuenta de que puedes adaptarte, aprender o incluso disfrutarlo… algo cambia dentro de ti. Poco a poco comienzas a construir una confianza que antes quizá ni siquiera sabías que podía existir. Creo que muchas veces la confianza en uno mismo también nace de demostrarnos que somos capaces de sobrevivir a lo desconocido.
- Deja de compararte con los demás:
- Algo en lo que yo también sigo trabajando constantemente. Porque el momento en el que empezamos a compararnos con otras personas, perdemos perspectiva de quiénes somos realmente. Y entre tanto ruido externo, terminamos olvidando nuestro valor y todas las cosas únicas que existen en nosotros. Aprender cómo dejar de compararte no ocurre de la noche a la mañana, especialmente en una época donde vivimos viendo la vida de los demás en redes sociales. Pero regresar constantemente a ti, a tu proceso y a tu propia historia, puede ayudarte muchísimo más de lo que imaginas.

Sé que quizá ninguna de estas prácticas es revolucionaria o completamente nueva. Pero cuando estamos pasando por momentos en los que nuestra autoestima o confianza parecen inexistentes, es muy fácil olvidar que sí tenemos el poder de elegir hábitos, procesos y pensamientos que nos ayuden a sentirnos mejor… o al menos a guiarnos de regreso hacia nosotros mismos.
Muchas veces pensamos que el amor propio y ser una persona segura tiene que verse enorme o transformador, cuando en realidad empieza en esos pequeños actos diarios donde dejamos de tratarnos como una última prioridad.
